• Banner Luz De Tierra Esfera
  • Banners NATGEO ALAMOS 720X90

El petróleo como botín: Venezuela reconfigura el poder energético

  • Mientras el Brent sube a 61.6 dólares y el WTI ronda los 58 dólares tras la operación de EE. UU. en Venezuela, especialistas advierten que la entrada de petroleras estadounidenses podría desplazar a Pemex del mercado norteamericano y redefinir el tablero geopolítico rumbo al T-MEC 2026.

La captura de Nicolás Maduro no solo abrió un vacío de poder político en Venezuela. Abrió, sobre todo, una oportunidad energética que Estados Unidos no tardó en reclamar. El mensaje del presidente Donald Trump fue directo: Venezuela será reconstruida con capital petrolero estadounidense y bajo condiciones de “acceso total” a sus recursos estratégicos.

Ernesto Madrid

Detrás del discurso de seguridad y narcotráfico hay una lectura más cruda: el petróleo vuelve a ser el instrumento central de poder. Así lo advierte Ramsés Pech, socio en Caraiva y Asociados–León & Pech Architects, quien señala que una eventual inversión masiva de petroleras estadounidenses en Venezuela puede alterar de fondo el equilibrio energético regional y afectar directamente a Petróleos Mexicanos (Pemex).

Trump no ocultó sus intenciones. Acusó a Venezuela de haber confiscado y vendido “petróleo estadounidense”, lo que —según dijo— habría costado miles de millones de dólares a su país. En ese marco, anunció que grandes compañías energéticas de Estados Unidos invertirán miles de millones para rehabilitar una infraestructura petrolera colapsada y convertir nuevamente a Venezuela en un productor relevante.

Para Pech, el escenario es claro: si Venezuela logra elevar su producción hasta 1.8 millones de barriles diarios de crudo y 5 millones de pies cúbicos diarios de gas, se convertiría en un competidor directo de México en el mercado estadounidense. “Ese volumen desplazaría a Pemex como proveedor estratégico y redirigiría capital que hoy podría invertirse en México hacia Venezuela”, advierte.

Pemex, atrapada en su propio diseño

El problema para México no es solo externo, sino estructural. Actualmente, alrededor del 41% de los ingresos de Pemex dependen del mercado interno, particularmente de la venta de gasolinas y diésel, mientras que las exportaciones de crudo representan menos del 20%. A ello se suma la política energética del gobierno de Claudia Sheinbaum, que fija un tope de 400 mil barriles diarios de exportación hacia 2030, de los cuales unos 150 mil barriles se envían a la refinería de Deer Park, en Texas.

En un contexto donde Estados Unidos podría contar con crudo venezolano bajo condiciones preferenciales, México corre el riesgo de quedar encerrado en un mercado local limitado, obligado a buscar compradores alternativos y a vender su petróleo con mayores descuentos.

“El argumento estadounidense sería simple: ya no necesitamos crudo mexicano si tenemos una oferta abundante y controlada desde Venezuela”, explica Pech.

Este reacomodo energético llega en un momento crítico. La revisión del T-MEC en 2026 se perfila como un proceso complejo, marcado por el giro proteccionista de Estados Unidos y la posibilidad de que el acuerdo trilateral derive en esquemas bilaterales. Canadá ya enfrenta un arancel del 10% a sus exportaciones de crudo hacia E.U., y México podría quedar expuesto si el petróleo se convierte en moneda de negociación política.

El control estadounidense sobre el mercado petrolero venezolano permitiría, además, ofrecer combustibles más baratos, reforzando su posición energética regional y presionando aún más a productores que no estén alineados con su estrategia.

Mercados atentos, pero no ingenuos

Los mercados financieros reaccionaron con cautela, aunque con señales claras. Tras la intervención en Venezuela, el Brent subió 1.38% hasta 61.6 dólares por barril, mientras el WTI avanzó 1.54%, alrededor de 58 dólares. Las acciones energéticas lideraron ganancias en Wall Street: Chevron, Exxon Mobil y ConocoPhillips repuntaron ante la expectativa de un rediseño del mapa petrolero regional.

En México, el S&P/BMV IPC y el FTSE-BIVA cerraron con alzas de 1.36%, reflejando un optimismo que, según analistas, podría ser frágil. El oro y la plata subieron como activos de cobertura, una señal clásica de que el riesgo geopolítico no ha sido descontado del todo.

Lo que ocurre en Venezuela no es solo una transición política ni una intervención controvertida. Es un movimiento estratégico que devuelve al petróleo su papel histórico: botín, palanca y advertencia. Para México, el mensaje no está en los discursos, sino en los barriles.

Si Pemex no es parte del nuevo diseño energético regional, corre el riesgo de convertirse en espectador de una partida que se juega —otra vez— sin él.

@JErnestoMadrid

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

 

  • Banner Luz De Tierra Esfera
  • Banners NATGEO ALAMOS 720X90