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Carlos Roberto Matty
- Sonora
La presidenta Claudia Sheinbaum asegura que el país “va bien y estará mejor”, pero los números insisten en contar otra historia. La inversión fija bruta —el verdadero termómetro del crecimiento— cayó 7.2% anual en julio, hilando once meses consecutivos de contracción de acuerdo con el Inegi. En otras palabras: mientras el discurso oficial presume estabilidad, la economía lleva casi un año bajando escaleras con los ojos cerrados.
Ernesto Madrid
En el desglose, la maquinaria y el equipo mostraron un respiro de 4.9% mensual —su mejor desempeño desde 2022—, pero la construcción se hundió 1.3%. La inversión pública, que debería ser el motor del “Plan México”, se desplomó 22.7% y acumula quince meses de caídas. La privada, que representa nueve de cada diez pesos invertidos, también retrocedió 4.6%.
De enero a julio, la inversión se redujo 6.8%, y los analistas de Banamex prevén un cierre aún más sombrío: una contracción cercana al 6% para 2025. Con un crecimiento económico proyectado de apenas 0.6% por Banxico y 1.0% por el FMI, México se encamina a su año más débil desde la pandemia.
Y mientras la inversión tropieza, el consumo también flaquea. En julio, el consumo privado cayó 0.3% mensual; los hogares compran menos bienes y servicios nacionales, aunque los productos importados siguen ganando terreno. No es casualidad: los ingresos reales de las familias se estancan, el empleo formal crece al ritmo más lento desde 2003 (sin contar las crisis) y las remesas, que habían sido el salvavidas, también pierden fuerza.
A esto se suma un retroceso en la confianza del consumidor: en septiembre bajó 0.2 puntos y acumula una tendencia descendente desde su pico de 2024. Los mexicanos perciben su economía familiar un poco mejor, pero el país… no tanto. Apenas 41.3 puntos de optimismo frente al futuro nacional, y un desplome en las expectativas de compra de bienes duraderos.
Paradójicamente, en el discurso presidencial se celebra un “nuevo ciclo de prosperidad” impulsado por el Plan México, que promete inversiones conjuntas público-privadas, sobre todo en energía. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) proyecta generar el 54% de la energía nacional, con participación privada en renovables. Pero los hechos muestran que la inversión pública en el sector energético cayó casi 20% en el segundo trimestre de 2025.
Mientras tanto, la inversión en investigación y desarrollo (I+D) sigue en el olvido. México invierte menos que cualquier país de la OCDE y, aun con la retórica de la “soberanía tecnológica”, el gasto público en innovación no despega. Sin ciencia, ni inversión, ni confianza, el “va bien” suena más a consigna que a diagnóstico.
Al final, la economía mexicana parece vivir en dos mundos paralelos: el de los informes presidenciales llenos de optimismo, y el de las cifras oficiales que insisten en lo contrario. Y aunque el gobierno promete que “estaríamos mejor”, los datos sugieren que ese futuro luminoso aún no encuentra su punto de arranque.
@JErnestoMadrid
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Las ovaciones se elevaron en el Zócalo cuando Claudia Sheinbaum pronunció la frase que, según dijo, resume la esencia de su gobierno: “Quien traicione y robe al pueblo, enfrentará la justicia.” La multitud respondió con aplausos y banderas, mientras en las primeras filas, sonrientes, la escuchaban Adán Augusto López, coordinador de Morena en el Senado, y Andy López Beltrán, hijo del expresidente y secretario de Organización del partido. Una postal simbólica: la nueva mandataria rindiendo cuentas frente a los herederos políticos del fundador de la Cuarta Transformación.
Ernesto Madrid
El evento, concebido como un informe de gobierno, pareció más bien una misa cívica. Entre lonas con consignas de “Extinción de dominio a corruptos” y pancartas que hablaban de “honestidad republicana”, Sheinbaum pronunció su profesión de fe: “Andrés Manuel López Obrador fue, es y será siempre un ejemplo de honradez, austeridad y profundo amor al pueblo. Nunca se rindió a los poderosos, nunca se apartó de sus principios. Y escúchenlo bien: su Presidenta tampoco lo hará.”
El mensaje llegó justo un día después de que The New York Times publicara una portada demoledora: “El partido de los pobres luce relojes de lujo y viaja en primera clase.” El texto hablaba de “la creciente frustración de los votantes ante la opulencia de los líderes de Morena”. La contradicción, sin embargo, no pareció incomodar a Sheinbaum, quien reiteró que “cuando no hay corrupción alcanza para más”, mientras a su alrededor se desplegaban estructuras inflables de sindicatos, banderas de la Catem y de la CROC, y un Zócalo repleto gracias a las movilizaciones de centrales obreras y gobernadores morenistas.
Con tono solemne, la presidenta recordó los logros sociales: 13 millones de adultos mayores con pensión, 1.6 millones de personas con discapacidad con apoyo, 3.9 millones de estudiantes con beca universal, y más de 60 mil escuelas dentro del programa La Escuela es Nuestra. “Se acabó la compra del voto”, aseguró, sin inmutarse ante el hecho de que esos mismos programas son el eje de su estrategia político-electoral y la red de fidelidad que sostiene a su movimiento.
El acto tuvo su propio momento de guion involuntario: el abrazo entre Adán Augusto y Andy López Beltrán, captado antes del discurso. Dos personajes vinculados a expedientes incómodos —huachicol, tráfico de influencias, viajes de lujo— fundidos en un gesto de hermandad bajo el discurso de la austeridad franciscana. El video, viralizado minutos después, fue la metáfora perfecta de la distancia entre la narrativa y la realidad.
Mientras tanto, el senador zacatecano Saúl Monreal, hermano del exgobernador Ricardo Monreal, declaraba que buscará la gubernatura en 2027, pese a la reciente “reforma contra el nepotismo” dentro de Morena. “El que respira, aspira”, dijo. La frase, más que ironía, parece la síntesis del nuevo lema de la 4T.
La presidenta insistió en que sus adversarios buscan separarla de López Obrador. Difícil tarea, cuando la dependencia política parece genética y la lealtad se traduce en continuidad sin matices. Lo cierto es que Sheinbaum no solo defiende un legado: lo necesita. Porque sin López Obrador, su movimiento pierde el mito fundacional y la legitimidad moral que aún intenta sostener.
Paradójicamente, la historia de ese legado tiene raíces menos épicas. Documentos notariales y testimonios de los noventa revelan que el patriarca López Ramón —padre del expresidente— adquirió el famoso rancho La Chingada en efectivo, justo cuando su hijo encabezaba protestas contra el fraude electoral en Tabasco. Poco después, el entonces jefe del Departamento del D.F., Manuel Camacho Solís, confesó haber “apoyado” económicamente a López Obrador para levantar su plantón a través del que hoy es el secretario de Economía de la presidente, Marcelo Ebrard. La cifra: nueve millones de pesos de hoy.
Ese episodio, que hoy se relata casi como leyenda, explica la esencia del obradorismo: el arte de transformar la negociación en virtud y el chantaje político en épica popular. Sheinbaum lo sabe. Por eso, su defensa del “intocable” no es gratuita; es estratégica. No hay ruptura posible cuando el movimiento entero está edificado sobre la fe —y el miedo— a perder al mesías que lo creó.
Así, entre aplausos, consignas y relojes de lujo, el mensaje central del Zócalo resonó con ironía involuntaria: “No robar, no mentir, no traicionar” convertida ahora en "Quien robe y traicione al pueblo, enfrentará la justicia", suena más a una frase tan repetida que, quizá, ya perdió su sentido… o peor aún, se convirtió en coartada.
@JErnestoMadrid
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Fitch Ratings decidió darle un respiro a Petróleos Mexicanos (Pemex): elevó su calificación de “BB” a “BB+”. No es todavía el tan anhelado grado de inversión, pero sí un paso simbólico en el camino que la empresa lleva años prometiendo recorrer. Un avance que, dicho sea de paso, ya había sido anticipado por el secretario de Hacienda, Edgar Amador, durante la pasada Convención Bancaria, donde subrayó que recuperar acceso a los mercados internacionales sería prioridad.
Ernesto Madrid
La noticia no es menor. Fitch ha sido la calificadora más severa con la petrolera: fue la primera en retirarle el grado de inversión hace cinco años y la que, cual recordatorio implacable, mantiene su evaluación independiente en “CCC”, es decir, casi chatarra. Debajo del manto soberano, Pemex sigue con pérdidas operativas, una deuda de casi 99 mil millones de dólares y un modelo de negocio atado al presupuesto federal.
Las otras agencias, aunque más benévolas, tampoco desbordan entusiasmo: Moody’s mantiene a la empresa en “Ba2” (dos escalones abajo del grado de inversión) y Standard & Poor’s en “BBB-”, apenas un suspiro por encima del terreno especulativo. Optimismo sí, pero con reservas.
El verdadero reto, según especialistas, es demostrar con hechos que Pemex puede sostener la confianza de inversionistas y calificadoras: aumentar producción, abrir espacios a la iniciativa privada, imponer disciplina financiera y dejar de vivir a expensas de la tesorería nacional.
El otro petróleo: huachicol fiscal y deudas
Pero mientras Pemex presume oxígeno financiero, la realidad en tierra firme es menos alentadora. En conferencia de prensa, Ricardo Ortega, CEO de Alliance, advirtió que al país le urge “blindar sus ingresos y su seguridad energética” con verificadores externos, pues los procesos internos ya demostraron sus límites.
El diagnóstico no es menor: la Fiscalía General de la República destapó una red de 550 empresas que operaban el llamado huachicol fiscal en al menos ocho puertos estratégicos —incluido Veracruz—, con documentos falsos, complicidad aduanera y evasión de impuestos como carta de presentación.
La deuda de Pemex con proveedores y contratistas también preocupa: al cierre del segundo trimestre de 2025 aumentó casi 19% respecto al año pasado. Y aunque el gobierno federal anunció un vehículo financiero de 250 mil millones de pesos para cubrir parte de esos adeudos —de los cuales ya se dispersaron 240 mil millones—, la incertidumbre persiste.
“Necesitamos controles externos e independientes que auditen contratos, pagos y asignaciones. Sólo así podemos construir certidumbre real”, sentenció Ortega, acompañado de Rocío Robles, presidenta de Amexgas, y de Alicia Zazueta, CEO de E-Services.
PyMEs: las que siempre pagan los platos rotos
El impacto golpea especialmente a las pequeñas y medianas empresas, “el corazón de la cadena de valor”, que no piden favores sino reglas claras y verificables. Sin ellas, advierten, se pierden empleos y se erosiona la competitividad del país.
Pemex sonríe a las calificadoras, pero abajo, entre deudas, huachicol y controles internos vulnerados, la historia parece escrita en otro idioma: el de la fragilidad estructural.
@JErnestoMadrid
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La llamada “reforma a la Ley de Amparo” abrió un frente inesperado en el gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum: Morena, con mayoría en el Senado, aprobó una versión que incluye retroactividad en sus disposiciones, mientras la mandataria frenó en seco ese agregado al calificarlo como inconstitucional.
Ernesto Madrid
El origen del desaguisado está en un transitorio incluido a petición de la consejera jurídica Ernestina Godoy y operado en el Senado por Adán Augusto López, según reveló el diario Reforma. El añadido permite aplicar la nueva legislación a amparos ya iniciados, aunque la Constitución —en su artículo 14— lo prohíbe de manera categórica.
Sheinbaum no se guardó nada en su mañanera: “La Constitución es clara: no puede haber retroactividad de la ley cuando afecta derechos. Tenemos que respetar el marco constitucional y la seguridad jurídica de los ciudadanos”.
El Senado, no obstante, aprobó la reforma con 70 votos a favor y 39 en contra. Expertos advierten que el cambio podría revocar suspensiones vigentes y afectar derechos adquiridos de ciudadanos que recurrieron a los tribunales precisamente para defenderse de abusos de autoridad. Es decir, un amparo que protege… podría convertirse en boomerang.
El ministro en retiro Arturo Zaldívar, hoy funcionario presidencial, pidió a los diputados “corregir” la reforma. Con tono diplomático, recordó que “la presidenta ha sido clara y contundente: no estamos de acuerdo con ninguna aplicación retroactiva”.
La trama revela pugnas internas. El senador veracruzano Manuel Huerta, cercano a Adán Augusto, fue quien colocó la reserva retroactiva. Ricardo Monreal, desde San Lázaro, ya la calificó de “inadecuada” y advirtió que no habrá vía rápida para avalarla. En palabras menos técnicas: se lavó las manos.
La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) también alzó la voz: reconoció avances en la reforma, pero advirtió que la retroactividad mina la certeza jurídica, frena inversión y erosiona un instrumento histórico que ha hecho de México referente en justicia constitucional desde el siglo XIX.
La pregunta flota en el aire: ¿el senador Huerta actuó por iniciativa propia o con luz verde de algún grupo interno de Morena? La presidenta ya marcó línea, pero la jugada dejó ver fisuras en su propio bloque y, de paso, un espectáculo digno de sátira política: un partido que se dice guardián de la Constitución… votando una ley que la viola.
En el ajedrez legislativo de la 4T, el amparo —creado para proteger al ciudadano de los abusos del poder— ahora amenaza con exhibir la improvisación del poder mismo.
@JErnestoMadrid
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La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), en coordinación con el grupo Rotoplas y su filial especializada rieggo, anunció la instalación de un sistema de riego tecnificado de alta eficiencia en la comunidad de El Naranjo, en el estado de Morelos, con una cobertura de 10 hectáreas y una inversión aproximada de un millón de pesos.
Ernesto Madrid
El acto de entrega fue encabezado por Paola Félix Díaz, coordinadora general del Acuerdo Nacional y de Cooperación Internacional de CONAGUA, quien destacó la relevancia de este tipo de proyectos para atender uno de los mayores retos del país: la gestión responsable del agua en el sector agrícola.
“La agricultura consume el 76% del agua en México, por lo que avanzar hacia sistemas de riego más eficientes no es solo una opción, es una obligación para garantizar la seguridad hídrica y alimentaria de nuestra nación. Este proyecto refleja la importancia de la cooperación entre gobierno e iniciativa privada en beneficio del campo mexicano”, afirmó Félix Díaz.
El sistema de riego tecnificado donado por Rotoplas incluye equipos de goteo y microaspersión de última generación, cuya instalación dará inicio el 6 de octubre con el acompañamiento de técnicos de la empresa y personal especializado de CONAGUA.
El proyecto se enmarca en el Programa Nacional de Tecnificación de Riego, componente central del Plan Nacional Hídrico 2024–2030, cuyo objetivo es modernizar más de 200 mil hectáreas agrícolas en distintas regiones del país. La meta es optimizar el uso del agua, incrementar la productividad del campo y liberar volúmenes del recurso hídrico para el consumo humano.
Esta política se alinea con el proyecto de nación impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, que coloca a la seguridad hídrica y alimentaria como pilares estratégicos para el desarrollo sostenible de México.
Durante su participación, el director general de Rotoplas, Carlos Rojas Aboumrad, advirtió que gran parte del campo mexicano todavía utiliza métodos de riego tradicionales como la inundación, lo que genera altos niveles de desperdicio de agua.
“Con sistemas de riego tecnificado podemos mantener o incluso aumentar la productividad utilizando menos agua. Este proyecto refleja cómo la alianza con CONAGUA puede transformar la seguridad hídrica y alimentaria de nuestro país”, señaló.
El compromiso de Rotoplas con la gestión responsable del agua fue reconocido con la obtención del Certificado de Empresa Hídricamente Responsable, otorgado en el marco del Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad, siendo la primera compañía mexicana en recibirlo.
En la ceremonia estuvieron presentes también Claudia Gómez Godoy, comisionada del Saneamiento y Restauración de la Cuenca del Río Lerma-Santiago; Eduardo Carrillo Ponce, director de rieggo Rotoplas; Esther Martínez Bahena, directora general del Organismo de Cuenca Balsas; y José Ángel Félix, gerente de Distritos de Riego de CONAGUA.
Con este proyecto, la comunidad de El Naranjo, Morelos, se convierte en un ejemplo de cómo la innovación tecnológica, la colaboración institucional y el compromiso empresarial pueden contribuir a la construcción de un futuro más sustentable para el campo mexicano.
@JErnestoMadrid
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La presidenta Claudia Sheinbaum presentó el 24 de septiembre un paquete de reformas hídricas que redefine la gestión del agua en México al reconocerla como un bien público y derecho humano, en línea con el artículo 4° constitucional. La iniciativa incluye modificaciones a la Ley de Aguas Nacionales (LAN) y la expedición de una nueva Ley General de Aguas (LGA).
Ernesto Madrid
Los cambios centrales son: la prohibición de transmitir concesiones entre particulares, sanciones más severas por robo o uso irregular del recurso (multas mínimas de 50 mil UMA y extinción de dominio en casos graves), y una nueva estructura administrativa para regular títulos de concesión. En el diagnóstico oficial, 58,938 irregularidades fueron detectadas en los más de 482 mil títulos revisados.
El plan incluye la creación del Registro Nacional de Agua para el Bienestar (RENAB), una Ventanilla Única digital (operativa en 2026) y el Portal de Denuncias de Aguas Nacionales (PODAN). Además, un decreto de octubre otorgará facilidades administrativas para regularizar concesiones vencidas de pequeños productores y municipios.
De acuerdo con especialistas del sector financiero, la reforma tiene implicaciones económicas mixtas, aunque el balance es ligeramente positivo para el PIB y neutral para la inflación.
Los especialistas destacan que los beneficios estructurales se concentran en la equidad y sustentabilidad: la desprivatización de 4,475 millones de m³ de agua —equivalente a cuatro años de suministro para la Ciudad de México— y la regularización de 29 mil títulos brindarán certeza jurídica y reducirán desigualdades en el acceso al recurso.
El gobierno ha comprometido 122,000 mdp en inversión hídrica durante el sexenio, lo que estimulará empleo en construcción y mantenimiento de sistemas de agua, con un impacto positivo en economías locales.
A corto plazo, sin embargo, las industrias intensivas en consumo de agua enfrentarán costos por cancelaciones de concesiones irregulares y sanciones. Pese a ello, analistas financieros coinciden en que los ajustes regulatorios serán compensados en el mediano plazo por mayor eficiencia, mejor distribución del recurso y estabilidad fiscal.
En suma, la reforma se perfila como un parteaguas en la gobernanza hídrica de México, con costos inmediatos para sectores privados, pero con beneficios macroeconómicos y sociales que podrían elevar el crecimiento potencial hasta 0.1 pp a largo plazo y consolidar a México como referente regional en la gestión sustentable del agua.
Fuente: análisis de especialistas del sector financiero consultados por este medio.
@JErnestoMadrid
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Claudia Sheinbaum llega a su primer año como presidenta con un balance lleno de contrastes. Mientras su gobierno presume haber consolidado los programas sociales y presentado un ambicioso plan energético de largo alcance, enfrenta también la incertidumbre de su gobierno, el desgaste por los escándalos de corrupción y la persistencia de la inseguridad. A la sombra de López Obrador y con la revocación de mandato de 2027 en el horizonte, la mandataria encara el reto de construir un liderazgo propio en un escenario donde los resultados todavía no despejan las dudas.
Ernesto Madrid
El gran bastión de su gobierno sigue siendo la política social. Según datos oficiales, los programas federales llegan a 16 millones de beneficiarios directos y 32 millones de familias, es decir, al 82% de los hogares del país. Esta red no solo sostiene a los sectores más vulnerables, también fortalece la base política de Morena y refuerza la narrativa presidencial de “Prosperidad Compartida”.
En febrero de 2025, Sheinbaum presentó el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025-2030, cuyo objetivo es garantizar un abasto eléctrico suficiente, confiable y sustentable para la industria y el bienestar social. El mensaje del sector privado es claro: sin energía no hay competitividad, y sin competitividad no habrá recursos para sostener los programas sociales.
El tema que más golpeó a la presidenta en su primer año fue la corrupción. El propio gobierno federal destapó el “huachicol fiscal”, exhibiendo redes de evasión y complicidad. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, fue contundente ante senadores: “Si alguien cruza la ley, deberá asumir consecuencias. Especialmente, el gabinete de seguridad no tiene pactos ni compromisos con la delincuencia”.
Sheinbaum respaldó el mensaje, asegurando que “tiene que ser cero impunidad”. No obstante, la consistencia de esa postura quedó en entredicho cuando defendió al senador Adán Augusto López, señalado por su cercanía con Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad en Tabasco e identificado como líder de La Barredora. La presidenta sostuvo que el desgaste de Adán “viene de los medios” y recordó que durante su gestión como gobernador “los delitos disminuyeron”.
El episodio revela un doble filo: mientras el gobierno presume firmeza contra la corrupción, también protege a figuras clave del movimiento. Según la última encuesta de El Financiero, los negativos en esta materia crecieron 19 puntos en un solo mes, y 75% de los mexicanos reprueba la manera en que se enfrenta el problema.
En el tema de seguridad, la distancia entre el discurso oficial y la percepción pública es amplia. Aunque la presidenta insiste en que la estrategia avanza y que no existen pactos con el crimen, 54% de los ciudadanos considera que el gobierno está fracasando en esta materia, y 74% cree que el gran ganador es el crimen organizado.
La reducción de la pobreza multidimensional se ha apoyado en el aumento del salario promedio, pero especialistas advierten que el avance no es sostenible sin un crecimiento económico mayor y más inversión en Investigación y Desarrollo (I+D).
Al mismo tiempo, la integración de las mujeres al mercado laboral sigue limitada por la falta de infraestructura de cuidados, lo que contradice la promesa de una prosperidad que no deje a nadie atrás.
La presidenta enfrenta un desgaste político que, si bien su aprobación se sostiene en un 74% el impacto de la herencia económica y los escándalos de corrupción heredados, la deja en entredicho, salvo que sus Actos simbólicos, como la sobriedad de la ceremonia del Grito de Independencia, le han permitido mostrar un estilo propio, pero aún no logra despegar de la sombra de López Obrador.
El reto de Sheinbaum para 2026 es claro: mantener el apoyo social mientras responde a la inseguridad, combate la corrupción y genera crecimiento económico real. Con la revocación de mandato en 2027 como espada de Damocles, necesita consolidar un liderazgo propio o corre el riesgo de quedar atrapada en las contradicciones heredadas del lopezobradorismo.
La presidenta ha cerrado su primer año con un discurso optimista sobre el país, que entre medias verdades e imprecisiones es bien recibido por quienes dependen de los programas sociales, pero genera fuertes críticas entre la oposición y los sectores medios y altos más inconformes con el gobierno.
Hoy, el saldo es mixto: avances en lo social y en la planeación energética, frente a rezagos profundos en seguridad y corrupción. Al cierre de su primer año, el balance puede resumirse en una frase que sintetiza la fragilidad de su gobierno: Claudia Sheinbaum tiene oxígeno, pero no destino.
@JErnestoMadrid
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Carlos Slim acaba de sellar otro capítulo en su romance con Petróleos Mexicanos. Grupo Carso firmó un contrato por mil 991 millones de dólares para perforar 32 pozos en el campo Ixachi, Veracruz, a través de sus filiales GSM Bronco y MX DLTA N RG 1. Un negocio de tres años que Pemex empezará a pagar hasta 2027, como quien firma un pagaré con la fe ciega de que, para entonces, todavía habrá petróleo… y dinero.
Ernesto Madrid
La operación no es menor: Ixachi, considerado el mejor hallazgo terrestre de Pemex en décadas, no implica riesgo exploratorio. Es un negocio casi seguro: reservas probadas, producción garantizada y un contratista que no pierde. En otras palabras, Carso entra a cosechar, no a sembrar.
El contrato se suma a la ya extensa red petrolera de Slim. Ahí está Lakach, con más de 1,200 millones de dólares para revivir un campo de gas en aguas profundas; la compra de PetroBal Operaciones Upstream, con acceso a Ichalkil y Pokoch; y el 49.9% de Talos Energy en México, que le abrió las puertas al yacimiento Zama, uno de los más prometedores del Golfo. Todo esto mientras Pemex aún le debe más de 700 millones de dólares por contratos llave en mano ya ejecutados.
El contraste es brutal: mientras el gobierno insiste en que la petrolera es emblema de soberanía, la realidad muestra a un Pemex con un déficit proyectado de 31 mil millones de dólares y una deuda superior a los 100 mil millones. La otrora gallina de los huevos de oro se ha convertido en el ave de rapiña que devora las finanzas públicas.
Y ahí entra Slim: capital privado, riesgo calculado y cobro asegurado. No es un contratista, es el verdadero socio estratégico de Pemex, aunque en los discursos oficiales se le siga tratando como un “auxiliar temporal”.
Al final, la paradoja se explica sola: Pemex no tiene liquidez, Slim sí. Pemex no puede perforar, Slim puede. Pemex promete soberanía, Slim garantiza el negocio. La empresa productiva del Estado se hunde en deudas, mientras el ingeniero sonríe: el petróleo sigue siendo de los mexicanos… pero la factura, también.
@JErnestoMadrid
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La política mexicana se alimenta de narrativas, pero también de encuestas que acaban siendo más crueles que los discursos. El sondeo de El Financiero confirma una tendencia que muchos en Morena ya veían venir: los más ambiciosos de la 4T comienzan a desmoronarse, mientras los discretos capitalizan el desgaste ajeno.
Ernesto Madrid
El caso de Adán Augusto López Hernández es el más evidente. Entre 2023 y 2025, su respaldo cayó de 34% a 32%, pero el golpe más fuerte está en sus negativos, que pasaron del 26% al 53%. Es decir, en dos años duplicó su rechazo. Y lo curioso es que, cada vez que intenta explicar su situación, termina hundiéndose más.
En entrevista con Ciro Gómez Leyva, Adán aseguró que no es una carga para Morena, que tiene respaldo interno y que su conciencia está tranquila. Lo mismo repitió después en el chacaleo con reporteros: que todo se debe a complots de la derecha, a empresarios resentidos, a sectores oscuros que no toleran su eficacia. El problema es que, como dicta la lógica política, entre más se justifica, más se salpica e incluso en su postura, dijo que no renunciará al senado.
Y la salpicadura viene con números que no cuadran: presume ser austero, pero declara ingresos de 24 millones de pesos al año en la venta de ganado. En total, entre 2023 y 2025, admitió ganancias por 110 millones. Si a eso sumamos contratos omitidos en Tabasco y sospechas por vínculos con La Barredora tras la detención de El Comandante H, el discurso de “austeridad republicana” se convierte en sátira involuntaria. Ahí es donde cobra vigencia la célebre máxima de Carlos Hank González: “un político pobre es un pobre político”. Solo que en la versión 4T se traduce como: un político rico, pero muy austero.
Gerardo Fernández Noroña tampoco la pasa mejor. De 50% de opinión favorable cayó a 49%, y sus negativos subieron de 25% a 37%. El desgaste no viene solo de sus desplantes en el Senado —como el zafarrancho con “Alito” Moreno—, sino también de los lujos de su casa en Tepoztlán, exhibida en medios y confirmada por él mismo. Su autenticidad, que antes era su principal activo, comienza a volverse un lastre: el personaje devora al político.
En paralelo, Omar García Harfuch y Marcelo Ebrard avanzan con relativa calma. Harfuch alcanza 58% de positivos, Ebrard 53%, ambos en ascenso. Sí, cargan con sus propios expedientes: el primero con Ayotzinapa, el segundo con la Línea 12 del Metro. Pero mientras Adán y Noroña multiplican explicaciones y desplantes, ellos suman puntos con una estrategia más sobria.
La contradicción es evidente: la 4T que prometió acabar con los privilegios, hoy exhibe a uno de sus líderes más influyentes con fortunas personales millonarias; la que decía representar al pueblo llano, coloca a sus políticos más populares en la órbita de exjefes de policía y excancilleres.
En política, la ironía suele ser despiadada: los que más presumen son los primeros en perder el piso; los que trabajan en silencio, aun con sus sombras, cosechan simpatías. Adán y Noroña representan la ambición desbordada que acaba en caricatura. Ebrard y Harfuch, la discreción calculada que hoy se traduce en ventaja.
Al final, la historia tiene un desenlace anticipado: Claudia Sheinbaum juega a dos bandas en su segundo piso de la 4T. Por un lado, rinde homenajes a López Obrador, el gran arquitecto del proyecto; por el otro, va abriendo investigaciones y deslindes que exhiben el desgaste de su antecesor.
En ese doble discurso se va perfilando el escenario rumbo al 2030: los cínicos, como Adán y Noroña, se enredan en sus propias justificaciones, mientras otros optan por agachar la cabeza y esperar turno. Entre silencios calculados y ambiciones desbordadas, la sucesión ya no parece un futuro lejano, sino una obra que Sheinbaum escribe desde hoy, eligiendo —con sutileza o con descaro— quién sube y quién se descarrila en el segundo piso de la Cuarta Transformación.
@JErnestoMadrid
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